Bruselas advierte que no actuar ya contra el cambio climático puede costarle a la UE al menos el 7% de su PIB | Clima y Medio Ambiente

Invertir para estar preparados para combatir el cambio climático es caro, sí, porque cambiar de modo de vida nunca sale barato. Pero más caro será no actuar desde ya: según ha advertido este martes la Comisión Europea al presentar un plan de acción no vinculante para afrontar mejor los riesgos climáticos, los daños provocados por las inundaciones, sequías, incendios, olas de calor o enfermedades relacionadas con el calentamiento global provocará, según las estimaciones más conservadoras, una caída del 7% del PIB de la UE hasta finales de siglo.

“La resiliencia climática es una cuestión de supervivencia, y no de manera figurada. Es una cuestión, como mínimo, de supervivencia económica”, ha subrayado el vicepresidente de la Comisión Maros Sefcovic, responsable del Pacto Verde europeo, en rueda de prensa en Estrasburgo. “Cada euro que gastamos en reparar daños es un euro no dedicado a inversiones más productivas”, ha recordado.

El lunes, un informe de la Agencia Medioambiental Europea advertía de que los países europeos van muy a la zaga en sus preparativos para afrontar los cambios climáticos que se aceleran, y que ya han multiplicado también en los últimos años la cifra de muertes prematuras (entre 60.000 y 70.000 en 2022 han sido vinculadas a olas de calor récord en toda Europa). Un día después, el Ejecutivo europeo ha respondido presentando una hoja de ruta de acción para los Estados miembros que busca que estos puedan “anticipar mejor, comprender y responder a las crecientes crisis climáticas”.

Eso sí, el instrumento utilizado por la Comisión es una comunicación, es decir, una propuesta de medidas no vinculante, lo cual deja en manos de los Estados la voluntad política de actuar o no. Tampoco se escapa la ironía —rechazada por la Comisión— de que Bruselas decida alertar de la amenaza climática y urja a combatirla en todos los frentes cuando acaba de dar marcha atrás en varias políticas que buscan preservar la biodiversidad relacionadas con la agricultura para aplacar las protestas del campo. Y todo ello, a menos de tres meses para unas elecciones europeas en las que la extrema derecha —y la derecha no tan extrema— busca capitalizar el enfado de los agricultores, haciendo del Pacto Verde europeo uno de sus chivos expiatorios favoritos.

“Tenemos que mirar a los agricultores como aliados en la lucha contra el cambio climático y es lo que estamos haciendo”, se ha defendido Sefcovic ante una pregunta al respecto. Para la organización ecologista WWF, a la propuesta de la Comisión le “falta ambición”.

La comunicación subraya en todo caso que “la resiliencia climática es una cuestión de supervivencia económica para las áreas rurales y costeras, los agricultores, silvicultores y los pescadores”. A lo largo de 24 páginas, el documento expone una serie de herramientas a disposición de los Gobiernos y la sociedad en general para prepararse mejor para un cambio climático que ya está causando estragos económicos: según ha recordado el comisario para Acción Climática, Woepke Hoekstra, las inundaciones en 2021 en Alemania y Bélgica provocaron pérdidas de unos 44.000 millones de euros, mientras que los daños por las fuertes lluvias en agosto del año pasado en Eslovenia hicieron perder al país un 16% de su PIB.

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“Se requiere una acción concertada en todos los niveles y desarrollar un camino claro hacia una mejora de la preparación y la resiliencia”, insiste el documento, que propone, entre otros, reforzar la gobernanza y la coordinación —a nivel europeo, nacional, regional y local— y analizar mejor las interconexiones entre los distintos riesgos climáticos, las inversiones y las estrategias a largo plazo. “Necesitamos predictibilidad para tomar decisiones inversoras”, ha subrayado Sefcovic al respecto.

La comunicación también plantea adecuar la planificación de infraestructuras para que “reflejen los riesgos” climáticos y mejorar la financiación, tanto pública como privada. Ahí entra un compromiso concreto de la Comisión, que asegura que buscará “reforzar los mecanismos de solidaridad europeos para incentivar más la anticipación de riesgos”. De igual modo, el Ejecutivo europeo promete que se asegurará de que “la resiliencia climática es una parte integral de todos los gastos de la UE” y llama por su parte a los Estados miembros a “considerar” este factor a la hora de incluir la sostenibilidad medioambiental en los criterios para concursos públicos de proyectos. Aunque todo quedará previsiblemente en manos del nuevo equipo de comisarios que surja de las elecciones de junio, el Ejecutivo europeo liderado por Ursula von der Leyen, que aspira a repetir mandato, adelanta que creará, sin fecha aún fija, un “grupo de reflexión temporal” para analizar cómo movilizar la financiación de la resiliencia climática, para lo cual reunirá a “actores industriales clave” y representantes de instituciones financieras y públicas.

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