Paraguay es un actor clave en agronegocios sudamericanos por su combinación de tierras fértiles, clima diverso, costos de explotación relativamente bajos y salida fluvial hacia el océano Atlántico a través de la hidrovía Paraguay–Paraná. Los inversores evalúan tres variables críticas de manera integrada: tierra, agua y logística. Cada una condiciona la rentabilidad, el riesgo y la sostenibilidad de proyectos de soja, maíz, ganadería y otros cultivos o actividades agroindustriales.
Valoración del terreno
La evaluación que realizan los inversores sobre un terreno toma en cuenta diversos elementos técnicos, jurídicos y económicos:
- Calidad del suelo: se realiza un examen físico-químico que incluye textura, profundidad, niveles de materia orgánica, pH y presencia de fósforo y potasio. Las áreas del este, en departamentos como Alto Paraná, Canindeyú y Itapúa, suelen contar con perfiles más profundos y mejores rendimientos; en contraste, la región del Chaco presenta suelos menos evolucionados y una marcada variabilidad en salinidad y drenaje.
- Topografía y drenaje: las pendientes leves facilitan la mecanización, mientras que las zonas propensas a inundación implican riesgos estacionales y mayores gastos en obras de desagüe o en la elevación de la cama de siembra.
- Tamaño y contigüidad: disponer de lotes adyacentes mejora la eficiencia en uso de maquinaria, almacenamiento y operaciones agrícolas; los inversores suelen preferir extensiones de cientos o miles de hectáreas, conforme a su estrategia.
- Titularidad y riesgo legal: se revisan títulos, cargas, servidumbres y eventuales reclamos de comunidades indígenas o locales. En áreas fronterizas y zonas protegidas existen exigencias particulares; por ello la debida diligencia se vuelve esencial.
- Costos de conversión y mejora: se consideran los desmontes requeridos, la inversión en caminos internos, alambrados, infraestructura de silos y desarrollos para ganadería.
- Precios de mercado y liquidez: en Paraguay los valores de la tierra muestran gran variación según ubicación y uso; los inversores recurren a rangos locales y a comparaciones regionales para definir sus valoraciones.
Ejemplo: un terreno en Alto Paraná con suelos de gran profundidad y acceso directo a rutas pavimentadas puede alcanzar un precio muy superior al de una estancia en el Chaco que aún requiere apertura, instalación de riego y mejoras en los caminos de ingreso.
Evaluación del agua
El agua resulta crucial dependiendo de cada región:
- PATTERN DE PRECIPITACIÓN: la región oriental tiene precipitación anual promedio entre aproximadamente 1.200 y 1.800 mm, favoreciendo cultivos de secano de alto rendimiento. El Gran Chaco registra valores mucho más bajos, típicamente entre 400 y 700 mm, con periodos secos marcados.
- FUENTES HÍDRICAS: ríos (Paraguay, Paraná, Pilcomayo), arroyos y acuíferos subterráneos. La hidrovía brinda aguas superficiales abundantes en tramos navegables; la explotación de aguas subterráneas requiere estudios de niveles freáticos y calidad (salinidad en algunas áreas del Chaco).
- IRRIGACIÓN Y TECNOLOGÍAS: riego por pivote central y riego localizado se usan para intensificación o para favorecer cultivos en zonas menos lluviosas. La viabilidad depende del costo de energía, disponibilidad de agua y regulación.
- Riesgos hídricos: inundaciones estacionales en valles y déficits durante sequías; la evaluación incluye series históricas de precipitación, modelación climática y análisis de impacto por eventos extremos.
- Marco regulatorio y permisos: extracción de agua y obras hidráulicas requieren autorización de entidades nacionales y provinciales; además, la presión social y ambiental condiciona proyectos grandes.
Indicadores que revisan los inversores: precipitación media anual y estacional, variabilidad interanual, nivel freático y salinidad, capacidad de almacenamiento y necesidad de inversión en pozos o obras de captación.
Análisis de la logística
La logística incide en los costos unitarios y en la velocidad de llegada al mercado:
- Hidrovía Paraguay–Paraná: representa la principal vía para las exportaciones, ya que posibilita mover grandes cargas por el río hasta el Atlántico; factores como el puerto de salida, el calado disponible y la congestión influyen de manera decisiva.
- Puertos fluviales y corredores: instalaciones como Puerto Villeta y Puerto Concepción funcionan como puntos estratégicos, y se impulsan iniciativas para optimizar la infraestructura en Puerto Busch y otras terminales con el fin de disminuir costos y agilizar operaciones.
- Red vial y condiciones estacionales: el estado de las rutas secundarias puede empeorar durante la temporada de lluvias, lo que eleva los gastos del transporte terrestre y prolonga los tiempos hacia silos y puertos.
- Capacidad de almacenamiento y molienda: la presencia de silos, plantas de transformación y terminales de embarque condiciona la planificación, ya sea para comercializar granos de manera escalonada o para apostar por la industrialización en origen.
- Acceso a mercados regionales: la cercanía con Brasil y Argentina favorece las exportaciones por camión o mediante transbordos, mientras que la logística fronteriza y los costos de cabotaje se evalúan con minuciosidad.
Impacto: la disminución del costo por tonelada en el transporte fluvial respecto al terrestre puede incrementar de forma notable los márgenes operativos; por eso, tanto la cercanía al puerto navegable como el estado del trayecto hasta él suelen tener un peso comparable al de la calidad del suelo.
Factores de riesgo ambientales, sociales y de gobernanza (criterios ASG)
Hoy en día, los inversores aprecian factores que trascienden el mero rendimiento económico:
- Deforestación y legalidad del desmonte: Paraguay atraviesa presiones por el cambio de uso de bosques hacia zonas agrícolas; asegurar la trazabilidad y respetar la normativa forestal se vuelve esencial para ingresar a mercados internacionales y a cadenas de valor de alto nivel.
- Relaciones con comunidades: la construcción de acuerdos con comunidades indígenas y rurales, junto con la generación de empleo local y la adecuada resolución de conflictos, resulta clave para obtener la licencia social que permite operar.
- Certificaciones y acceso a mercados: las certificaciones de sustentabilidad, que incluyen sistemas de trazabilidad y prácticas agrícolas adecuadas, facilitan el ingreso a compradores que exigen cadena de custodia y compromisos de cero deforestación.
- Financiamiento verde y carbonización: los proyectos que acreditan prácticas responsables o que aportan captura de carbono pueden optar a financiamiento con condiciones preferenciales o a la emisión de bonos verdes.
Lista práctica y métricas esenciales para un due diligence
- Revisión detallada de los títulos y de los antecedentes inscritos.
- Informe pedológico junto con el mapa actualizado de uso del suelo.
- Registro de precipitaciones históricas y proyecciones climáticas específicas por parcela.
- Evaluación de la disponibilidad y calidad de fuentes de agua, además del plan de riego y la sostenibilidad hídrica.
- Medición de distancia y tiempo hacia el puerto navegable, así como el estado de las rutas en temporadas seca y lluviosa.
- Capacidad de almacenamiento propia y regional expresada en toneladas.
- Cálculo estimado del rendimiento en toneladas por hectárea y análisis de sensibilidad frente al precio del producto.
- Estudio de costos operativos que cubre insumos, logística, mano de obra y consumo energético.
- Evaluación ASG que incluye riesgo de deforestación, cumplimiento ambiental y posibles tensiones sociales.
- Proyecciones financieras que abarcan flujo de caja, tasa interna de retorno ajustada por riesgo y periodo de recuperación.


